Hace poco viajé a Lima invitado a una conferencia ofrecida por AVELOX, que es un medicamento de última generación para la cura de las enfermedades respiratorias. Fui con la esperanza de encontrar una solución para esta legión de estreptococos beta hemolíticos que han decidido alojarse inconsultamente en mi garganta.
En realidad cuando tomo alguna bebida, me pregunto: ¿Les gustará esta gaseosa a los estreptococos? Con el tiempo hemos llegado a tener una relación casi amical con estas bacterias. Es algo así como un pacto, ellas no me matan y a cambio yo las dejo vivir en paz. Ellas lo han comprendido perfectamente, porque bien podrían declararme una guerra mediante la fiebre reumática y entonces este corazón que ha resistido tantas tormentas sentimentales, acabaría sucumbiendo.
Pero de vez en cuando me vienen unas ganas filicidas de pensar en secreto sobre cómo deshacerme de ellas y me descubro conspirando como esos padres asesinos.
La conferencia de AVELOX coincidió con el VI Congreso Latinoamericano de Medicina que para mí fue de un interés extraperiodistico, por cuanto tengo una faringitis crónica con contubernio con una bronquitis asmatiforme, producto del frio, de esos intercambios salivales inesperados, y del mucho hablar posiblemente. Estas bacterias se alojan por lo general en la esponja de los micrófonos. Allí viven placenteramente, en un ambiente templado, húmedo, escuchando las noticias y comentarios de los locutores de radio. Por esta razón he llegado al convencimiento que la bronquitis asmatiforme y la faringitis crónica son enfermedades profesionales del periodista de radio.
Suelo tener un alto grado de desconfianza a los medicamentos y a los médicos , por cuanto ya gaste una fortuna (la fortuna de un hombre sencillo) para deshacerse de estos intrusos. Probé primero con el Augmentin, fue costoso, pero al mes volvieron los bichos bacteriológicos que están acechando a la espera de las condiciones favorables para atacar nuevamente.
Algunos amigos médicos, me dijeron: Mario aplícate unos Bencetaciles y asunto acabado. Es decir penicilina benzatinica que es terriblemente mortífera para los cocos, pero nada. Por eso me preocupé en averiguar ¿qué es el Avelox? Es un antibiótico de amplio espectro que pertenece a las fluoroquinolonas. Los hay en pastillas e inyecciones. Se aplican para el tratamiento de infecciones de las vías respiratorias.
Avelox, que los médicos y enfermeras pronuncian como les viene en gana, unos con acento en la a y otros en la o, es un medicamento de tan alto éxito que a sus 10 años se ha convertido en uno de los más afamados del mundo. Nació en Alemania (1999) y después fue una locura (le dieron partida en 115 países). Ahora no hay país en el mundo donde no se venda formal o informalmente.
Se usa para tratar la bronquitis crónica, neumonía, sinusitis bacteriana, infección leve en el aparato genital (aplicación que se descubrió posteriormente), infecciones intrabdominales, infecciones de la piel.
El viaje a Lima me permitió conversar con los doctores José Luís Akaki (director del Hospital Ángeles Metropolitano de México); el neumólogo Marc Miravitlles (investigador senior del Hospital Clínico de Barcelona); Antonio Anzueto profesor de la Universidad de Texas EEUU y Jefe de neumología South Texas Veterans Health. Ah, y me olvidaba del DR Carlos Amabile Cuevas, presidente y fundador de LUSARA en México.
Lo más importante que dijo el Dr. Amábile fue que “necesitamos nuevos y mejores antibióticos y entre los bactericidas el AVELOX es el mas exitoso que se ha tenido hasta hoy, por cuanto a pesar de los diez años transcurridos su efectividad sigue siendo tan buena casi como el primer día; es decir genera una baja resistencia”. Pero al finalizar dijo algo muy grave: que siendo el AVELOX un medicamento muy eficaz, cuando llegue a ser superada la barrera de la resistencia bacteriana del paciente no se podrán encontrar otros medicamentos mas eficaces, por cuanto las investigaciones estatales y privadas , en este rubro, se hallan casi congeladas.
El AVELOX es el por el momento lo máximo en el tratamiento de las enfermedades pulmonares obstructivas crónicas EPOC, pero ¿qué ocurrirá cuando la valla de la resistencia haya sido superada? El Dr. Miravitles , dijo que la bronquitis, al 2020 será la tercera causa de muerte en el mundo, después de las cardiopatías vasculares y las enfermedades cerebrovasculares. Por su parte, el Dr. Anzueto, alertó al mundo señalando que el Hospital es el lugar más peligroso para la salud de una persona y es totalmente cierto.
Como dice el neumólogo Dr. Oscar Valiente, y el biólogo Miguel Dalguerre (Cusco) el AVELOX es un eficaz “mata todo”, por lo mismo su administración debe ser delicadamente procesada y bajo receta médica, por cuanto este chaval de diez años es por el momento nuestra esperanza de salud, tal vez para los próximos 50. ¿Quién lo sabe?
miércoles, 18 de noviembre de 2009
miércoles, 11 de noviembre de 2009
THEO PAREDES Y RAFO LEON EN “KANTUPATA”

No hace mucho tuve una reunión con periodistas de diversos países: Venezuela, Costa Rica, Paraguay, EEUU, Chile, Colombia y no sé cuantos otros sitios más, y al momento de las presentaciones decía: “Soy del Cusco” Y todos al unísono pronunciaban “Machupicchu” con una recóndita admiración.
Machupicchu, sin lugar a dudas se ha convertido en el gran atractivo turístico mundial, gracias al cual se han establecido aquí muchas fortunas surgidas de la ansiedad y el éxtasis de los gringos siempre dispuestos a pagar por algo que los sacuda espiritualmente.
Tanto hemos marketeado Machupicchu que ahora es imposible “desmachupicchizar” el turismo. ¡Todos quieren ir a Machupicchu! Esa es nuestra maldición o bendición; pero lo que nadie toma en cuenta es el grado de soportabilidad de esta ciudad construida para no más de cincuenta o cien habitantes: el inka, sus bellas mujeres, su séquito real y uno que otro cuidante de la zona.
Por eso el reciente libro de Theo Paredes, “KANTUPATA: Más allá de Machupicchu” escrito al alimón con Rafo León y el respaldo fotográfico de Billy Hare, resulta siendo una necesidad en medio de esta angustia por descubrir otros destinos turísticos de igual o similar importancia que Machupicchu, para satisfacer esa voracidad turística y empresarial de quienes se dedican a la “industria” de la hospitalidad.
Por una magnifica coincidencia, (premeditada posiblemente) también se presentó en el mismo escenario del Museo Histórico de la UNSAAC, el libro “Plumas del Antisuyo: Vilcabamba Raíz y Piedra” de los autores Ricardo Wiesse y Cristian Vieljeux
De una rápida conversación con nuestro paisano, el incansable aventurero y andariego Theo Paredes, podemos desprender la siguiente afirmación: Que la grandeza de nuestra octava maravilla del mundo, (Machupicchu) no termina en lo hasta hoy es conocido, sino que se extiende más allá. Una prueba indubitable de ello es la ciudadela de KANTUPATA hallada aproximadamente a 8.5 Km del Santuario Histórico, que los cusqueños apenas la conocemos por fotografías. Cuenta Theo que el lugar redescubierto tiene plazas y andenerías en forma triangular que podrían albergar a los nuevos huéspedes.
Para Bingham, Machupicchu por equivocación era Tampu T´oqo; para otros era Vitcus, para algunos alucinados guías de turismo, siempre deseosos de capturar alguna billetera verde, es una ciudad construida por extraterrestres; para Marino Sánchez es una ciudad de brujas. En cambio otros historiadores afirman que los últimos inkas no conocían este lugar. Entonces surge una pregunta elemental: ¿Por qué M. estuvo guardada durante más de 4 siglos?
Al escribir este artículo no puedo dejar de expresar mi indignación por la apropiación ilícita de la Universidad de Yale, amparada por algunos FELIPILLOS que permitieron dicha situación, entre ellos el fracasado ex Ministro Garrido Leca, la Sra. Bakula y el inefable socio de Hugo Gonzales en COPESCO, los cuales aprobaron que las 45 mil piezas inkas permanezcan otros 99 años más en esos oscuros depósitos de EE UU.
Kantupata, conforme la descripción de Rafo León, es un pequeño conjunto arqueológico re-descubierto por un grupo de arqueólogos y antropólogos auspiciados por la Asociación Civil Poquencanchay presidida por el Dr. Theo Paredes y bajo la supervisión del INC, y cuya importancia es motivo del presente libro.
En dicho lugar que es el leiv motiv del primer libro, se han realizado trabajos desde el año 2005 en lo concerniente a limpieza y consolidación para posteriormente realizar los trabajos de investigación y puesta en valor, correspondientes gracias a la Asociación AMD y la Dra. Anne Wells.
“KANTUPATA: Más allá de Machupicchu”, espero pueda abrir nuevas ventanas para aliviar esta tugurización por culpa del turismo monotemático que, únicamente concibe al Perú como Machupicchu. Las fotografías son extraordinarias, como para seducir a cualquier mortal gracias a la pupila mágica e inmortalizadora de Billy Hare.
El libro nos conduce por los vericuetos de esa región de nuestra historia, a la que el Dr. José Tamayo dice que originalmente se llamó MARKANAY y más tarde PICHU; es un recorrido de preguntas con muchas posibles respuestas que va más allá de lo estrictamente lítico, desbrozando las hojarascas intelectuales gracias a la solidez de los conceptos del antropólogo Theo Paredes, sobre la base de la exquisita prosa de Rafo León.
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viernes, 16 de octubre de 2009
CUIDADO CON LOS MONSTRITOS QUE CRIA EN CASA.

Muchos nos sorprendemos con las noticias que publican los periódicos, sobre algunos niños que asesinan a su madre o sub@st@n las fotos intimas de la abuela o peor aún, jovencitos que llegan a ofertar la virginidad de su hermanita para conseguir el ticket de ingreso al concierto de rock.
Estos resultados noticiosos podrían sorprendernos a algunos padres, pero en el fondo sólo constituyen la consecuencia lógica de conductas anormales que no fueron corregidas a tiempo e incluso fueron ratificadas y reafirmadas por la ignorancia de los padres.
Después de escuchar los relatos de Víctor Hugo acerca de esas inocentes criaturitas, por quienes inicialmente pondría la mano y los pies en el fuego, sólo puedo soltar una carcajada, porque estos personajes terroríficos de las portadas rojas, son los mismos inocentes niños que hoy caminan bamboleándose angelicalmente de la mano de sus padres, sin que estos se percaten la clase de monstritos que crían.
Esos niños, a quienes me cuesta llamarlos por ese nombre, tienen mentes especiales. Por ejemplo he aquí lo que me cuenta Víctor Hugo.
Era un pequeñito de 4 años, con una carita de ángel, de mirada dulce y con una inocente botella de gaseosa en la mano. Mientras su padre preguntaba por los colchones, el niño derramaba su gaseosa en el piso de vinílico. Al principio le dijeron: Hijito no ensucies el piso, cuida tu gaseosa y la conversación sobre los colchones continuaba.
En eso que la compra se realizaba, el niño vio que los adultos estaban preocupados en lo suyo y repentinamente se puso a sacudir desesperadamente su botella de Coca Cola con el pico tapado y luego lo chisgueteo en todo el ambiente. Su padre lo miró con ternura y le dijo hijito ¿Qué has hecho? Jajaja.
Me cuenta, que el imbecil del papá a pesar de estar viendo que su hijo había cometido un despropósito, sólo atinó a preguntarle tímidamente ¿qué has hecho?, en lugar de aprovechar la ocasión para enseñarle, no a golpes, sino con razonamiento paterno. En fin…
Otro niño: Este “crio” vino con su mamá, una mujer amorosa, ni tan vieja pero tampoco joven. Era una señora llenita de carnes, de voz tierna, que no dudaba de darle a su niño un caramelo tras otro, mientras proseguía la conversación sobre que tipo de colchón necesitaba una mujer casada.
El niño al principio parecía un pan de Dios, pero cada vez que su madre le decía. ¡Hijo no entres allí! El niño angelical que estaba tomado de la mano acercaba sus labiecitos para besar la mano de su cariñosa mama.
Cuando acabó la conversación la madre tenia la mano enrojecida, le brotaban pequeños hilitos de sangre. La inocente criaturita, a la que no pudo darle una amonestación, le había mordido la mano con tal fuerza que sus colmillos lograron penetrar las carnes de su madre. Y ella ni siquiera grito.
Otro niño: Este ya estaba más crecido, se subía a los colchones y perforaba las bolsas de protección a su regalado antojo. Y cuando uno de los empleados le hizo notar, el padre respondía: “Pero señor los niños juegan, usted también ha sido niño”. Paciencia …Finalmente las bolsas podían parcharse luego.
En eso que el niño terminó su inocente travesía por el cerro de colchones y tras haber roto las bolsas, corrió hasta su padre con la ropa toda sucia y llena del polvo que recubre las bolsas. El padre recién muy molesto exclamó y le dijo: ¡hijo para que subes, te has ensuciado la ropa!
Ese es el gran problema. A los niños no se les enseña a tiempo ese principio vital que gobierna el mundo: Respeta lo ajeno, si quieres que te respeten.
El padre reprendió a su hijo únicamente cuando vio que sus intereses personales habían sido tocados, pero de otra forma, que le interesaba si el niño causaba destrozos en predios ajenos.
De estos niños los hay por miles. No es que sean malos, son sus padres los que con su excesiva complicidad, tolerancia y permisividad, alimentan ese lado monstruoso que no conoce de límites, derechos, obligaciones, normas y demás.
Es así como se forman esos cainitas sanguinarios que hoy nos causan asombro cuando los hallamos en la primera plana de los diarios chicha. Pero en realidad, si analizamos bien el tema, la culpa no es de ellos…
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martes, 6 de octubre de 2009
MERCEDES YA ES INMORTAL: UN ADIOS A LA NEGRA MILAGROSA

La conocimos hace más de 3 décadas con esa voz solitaria y melancólica. Su canto era quejumbroso pero rebelde, jamás claudicante. Su canto gritaba por las injusticias de los pobres del mundo, por la soledad de los niños sin madre, y peor aún, por las madres cuyos hijos habían sido secuestrados por el hambre, la parca o la dictadura, que para el caso era lo mismo.
Quizás de allí proviene el aspecto melancólico de mi generación. Había muy pocas cosas por las cuales bailar y demasiadas que exigían nuestra militante actuación. Allí al influjo de esa mujer nos fuimos haciendo adultos.
Mercedes nunca nos dijo, ni nos pidió militancia alguna, pero ella sabia insinuarse como buena artista.
Todos crecimos amándola en silencio. Su robusta figura contenía el mundo entero. No era una mujer para el placer, era como la mujer- mundo, con el color de la tierra, con la voz de los vientos de otoño, con sus tiernas alegrías como menudas gotas de rocío.
Su música recuerdo que fue mi única compañía cuando peleaba con el mundo, con la patria, con Dios, la Virgen María e incluso con mis padres o mi novia.
La tarareábamos en silencio. No podíamos cantarla porque esa tarea era privilegio exclusivo de Mercedes. Quien podría tener la coloratura de “La Mercedes”, su profundidad, su franqueza de artista.
Por las noches, una guitarra y una voz femenina eran suficientes para hacer de cualquier noche lóbrega una velada literaria. Afuera llovía, los carros salpicaban a los peatones y las goteras caían con su sonido de timbales en ollas. Sus canciones eran sutiles interrogantes al corazón. Ninguno de mi generación pudo eludir su magia. Había en ella algo de Vallejo y Arguedas.
En esos años, con una pobreza álgida que contaba matemáticamente las monedas de diez centavos, nos reuníamos en una taberna de mala muerte, donde sólo acudíamos los amigos. Nunca vi a ningún parroquiano diferente. Se llamaba La Carreta, La rueda o algo parecido. Al final suenan a lo mismo.
Estaba en Qollacalle, muy cerca de la Pza. Limacpampa. Allí recalábamos los aprendices de escritores, poetas en desgracia, políticos perseguidos, algunos más perseguidos por la pobreza que por el régimen y otros cuantos bricheros que buscaban su pasaporte rubio para abandonar sobre todo la pobreza...
Las conversaciones se alimentaban con las canciones de Mercedes como si fuera leña para el fogón del alma. Empezábamos tarareando una cancioncilla y después la Teoría de la Relatividad, el Alcoholismo pequeñoburgués, las mujeres ninfómanas, la dictadura del proletariado y finalmente el tema favorito era Dios y su responsabilidad en la desgracia humana.
En ocasiones, llegaba una mujer de lento andar. Parca y sosegada en todas sus cosas y con una voz que era la misma de Mercedes. María Aparicio, cantaba y tocaba toda la noche. Le pedíamos algo, pero ella sólo atendía a su corazón y cantaba lo que le daba la gana.
Allí aprendí a golpear el cajón o lo que podría ser la superficie de una silleta o algún tambor roto que estaba tirado en el desván.
Mercedes, se encargaba de ponerle sentido mágico a todo ese desorden adolescente que brotaba. Para unos el destino inmediato fue el matrimonio, se casaron y se marcharon a su hogar. Otros siguieron haciendo teatro a su personal manera Grotowskiana, Algunos declamaban, otros se hicieron músicos, alguno se marchó para la montaña y creo que allí murió.
Y yo me quede sólo, no era bueno para cantar, tampoco podía fingir adecuadamente para ser teatrista y nunca pude engañar a una gringa. Allí en ese aquelarre de poetas y aprendices de toda índole, yo también fui dándole sentido a mi vida, que de manera impensada me llevaría a lo que hago hoy en día.
Una musa inspiradora de aquellas noches fue la milagrosa Mercedes y hoy al saber que ha muerto a los 74 años víctima de una vulgar enfermedad renal, sé que todos también moriremos.
Por alguna razón, siempre pensé que los seres sobrenaturales nunca morirían. Nunca pensé leer la noticia de su muerte y hoy la tengo junto a mí. ¡Mercedes ha muerto! ¡Que paren las imprentas de los periódicos! Que los artistas canten y los poetas anuncien al mundo que la gran Negra Mercedes ha emprendido su viaje a la eternidad.
jueves, 1 de octubre de 2009
KAPUSCINSKI Y LOS PERIODISTAS.

KAPUSCINSKI Y LOS PERIODISTAS.
El gran periodista bieloruso Ryszard Kapuscinski, en su libro “Los cínicos no sirven para este oficio”, dice muchas cosas conmovedoras sobre el periodismo contemporáneo. Tal vez muchos colegas no crean porque han visto demasiados bribones disfrazados de periodistas, pero aún así es importante decir un par de cosas. ¡No importa si creen o no! Finalmente ese es un problema de cómo se ubica cada uno en este escenario profesional.
Kapuscinski, el maestro del periodismo mundial, hombre que participó arriesgando su vida en la cobertura periodística de los sangrientos sucesos de la independencia de África, con todas sus guerras fratricidas a cuestas, dice cosas que deseo compartirlas con los jóvenes periodistas, en quienes aún brilla la esperanza de cambiar algo.
Insisto en los jóvenes, porque los viejos, salvo algunos, están más preocupados en moler su consciencia para convertirlo en un mullido cojín donde sentarse plácidamente sin sentir los problemas éticos.
Los jóvenes son la única fuerza del cambio. Su idealismo es la fuerza creadora. Su pasión, es la energía necesaria para echar a andar nuestro mundo de papel, que un día se hará realidad.
RK Decía: “Si un periodista se enriquece es que algo funciona mal”. La riqueza es un pésimo síntoma dentro del periodismo moral y comprometido. De ello podemos deducir que quien se mete a esta profesión no lo debe hacer pensando en enriquecerse, porque con toda seguridad esa riqueza será el precio de su silencio, la complicidad, el mercenarismo o cuando no, de cosas peores.
Lo único que se puede esperar de esta profesión es gozar del aprecio de la gente, tal vez el respeto de los enemigos, una familia orgullosa y una muerte silenciosa y digna.
El buen periodista es, no sólo el que escribe o habla bonito, y se marcha apenas terminada la nota, dejando abandonados a sus protagonistas en el mismo desamparo como los encontró. Es más bien, el que vive con ellos, el que siente el drama ajeno como un compromiso personal y como insumo fundamental del reportaje.
La ego-vanidad es otro problema frecuente en el periodista de hoy, tan grave como podría ser una pandemia en el planeta de las noticias. Nadie más que el periodista es tan vanidoso como para creerse infalible.
A propósito seria bueno recuperar esa vieja costumbre romana de poner a alguien recordándonos constantemente esa sentencia inevitable: “Eres humano, eres mortal”
El buen periodista no es sólo el que denuncia infatigablemente, sino también es el que construye con la palabra, los sueños de un pueblo, los ideales que algún día se harán realidad.
La soboneria es un pecado capital. Si un periodista es sobón, mejor que se convierta en waype o jefe de campaña de alguna agrupación política, pero jamás periodista.
Si un periodista no lucha por sus ideales de justicia, es una piltrafa humana. Es mejor equivocarse por querer hacer lo justo, incluso ser despedido del periódico o del canal por publicar una noticia, que permitir el triunfo del silencio.
Frecuentemente escuchó: “No, en mi canal no pasa esa denuncia porque esta empresa tiene su publicidad y mi jefe ya se vendió”. Si el novel gacetillero no hace algo para corregir esa situación, mejor que no se queje de la corrupción actual, porque el primer culpable es él.
Colegas periodistas, no tengan vergüenza de caminar a pie por las calles, pateando latas y comiendo polvo. Es el precio de vuestra dignidad. Nunca tengáis vergüenza de esperar el colectivo en la esquina, contando centavo a centavo el pasaje.
Cuando llegue el momento de elogiar, si es que llega ese momento, háganlo con la gente más humilde, con aquella a la cual vuestras palabras servirán de bálsamo para curar sus heridas causadas por la ingratitud o la injusticia.
Sean más comunicativos con vuestras familias. Ellos también, así como el público tienen derecho de ser escuchadas. Jamás les mezquinemos el tiempo, porque sucede que debido a la naturaleza de nuestro trabajo, muchas veces creemos que estamos resolviendo los problemas del mundo, sin darnos cuenta que los nuestros también esperan una palabra de aliento.
El día que sintamos a la humanidad como nuestra verdadera familia, ese día habremos descubierto el auténtico sentido del periodismo.
En un mundo, donde el venderse para defender al narcotraficante o al criminal, resulta tan frecuente y tan legal. En un mundo, donde todos aspiran a ser autoridades rentadas y sumisas para usufructuar del poder. En un mundo donde nadie hace nada si no le pagan una comisión, donde todos sueñan egoístamente, quizás este tipo de periodismo sea la última esperanza idealista de salvar al mundo.
¡Feliz día Kapuscinskis!
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EN HOMENAJE A LA NATURALEZA.
Las plantas, a medida que pasan los años adquieren diversos significados. En la niñez son un estorbo para el recorrido de los juguetes. En la adolescencia son un buen lugar para esconder los puchos de los furtivos cigarrillos y en el matrimonio son un adorno fácil y barato para la sala o el patio.
Pero cuando pasan los años más de prisa, ese estorbo se va convirtiendo en una síntesis de la vida y uno va poco a poco asociando su existencia con la vida de una planta: Hay días que uno siente una sed desértica, otros nos ahogamos en un océano de problemas o somos presa de una melancolía enmudecida.
En casa viven algunas plantas; están ubicadas en la escalera de piedra que papá mando a construir. Cuando vuelvo después del trabajo, después de haber escuchado mil quejas, medio millón de lamentos y generalmente voces de decepción por todo lo que ocurre, encuentro siempre a mi voluptuosa “cigo cactus” con sus flores rojas bailándole al sol.
Uno las acaricia suavemente, les susurra algo bonito y la dama verde, dócilmente se agacha ruborizada y vuelve a erguirse y se eleva más y más para no volver a ser tocada.
En esos insignificantes minutos se establece una relación más sutil que, el mismo amor de los seres humanos. A esta dama de talle delicado y esbelto, la encontré un dia que volvía del mercado. Alguien la había tirado a la calle junto con algunas plantas. Había un saúco tronchado, un espino cortado, de esos que asemejan a la sábila y esta dama desnuda de hojas y sin nombre.
Momentáneamente les conseguí un asilo ecológico en la casa y cada cual tuvo una suerte diferente. A uno la decapitó el perro de casa, animal dócil pero silenciosamente cruel y sin orgullo. ¡Que seria del hombre o la mujer sin una pizca de orgullo!
La dama fue creciendo y no sabia cual era su abolengo, quienes sus padres, de donde venia, que diablos era. Crecía delgada y verde, no tenía hojas pero en cambio ascendía asombrosamente su larga lengua clorofílica que se batía con el viento: diminuto huracán que baja y sube por mis gradas. a diario.
Yo la fui regando día a día, no porque le tuviera un cariño, sino por un acto de justicia, queriendo revertir el crimen que habían cometido con ella. Era como una obligación moral, quería salvarla por un acto de justicia; pero en si la planta me interesaba poco, dada su inicial fealdad.
Sin embargo, como todo en la vida cuando hay persistencia, al final nos aguarda un premio. Y el mío es verla todas las mañanas y siempre esperándome con una fidelidad de novia silenciosa para establecer esos pocos segundos de lealtad y ternura mutua.
La he visto a hurtadillas, he contado sigilosamente: Tiene 15 flores rojas de estambres amarillos y de pétalos puntiagudos; abiertos de dia. cerrados de noche. Incluso he llegado a pensar que sólo se abren para ser vanidosamente contempladas y que si hubiera alguien viéndolas de noche, volverían a sonreír.
Esta mañana que es de sábado, baje a diferencia del resto de días, sin la agitación que nos arrastra a los periodistas como “almas en pena”. Baje, en paz conmigo, en paz con mi consciencia, con mis diablos que son mis únicos ángeles, a verla a solas.
Hoy la he visto muriendo, sus flores se han marchitado, aquellas que solían elevarse para besar al sol, ahora yacen encorvadas y sin vida. Una que otra consiguió salvarse de esa hecatombe natural que ocurre todos los días en la naturaleza.
Me preguntaba en silencio: ¿Cuál era la flor de mis vástagos? Y cual la mía o la de mis padres, de mis hermanos, sobrinos. Supongo que todos en algún momento sucumbiremos, como las flores que ahora yacen en el suelo, para dar vida a otras futuras plantas.
No hay mejor forma de entender la vida y la muerte. Quizás por eso aprendí a quererlas. Porque ellas sin prometerme nada me han dado su vida y yo sin esperar nada ahora tengo todo.
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viernes, 11 de septiembre de 2009
¿EN QUE MOMENTO SE JODIO LA REGION?

En los últimos meses una nueva peste se ha apoderado del Cusco; es la peste de la corrupción. Empezó por cosas tan insignificantes como la compra de frazadas de tela polar y poco a poco fue avanzando hasta convertirse en el escándalo más grande del Cusco.
Ayer en el Congreso de la República por una votación abrumadoramente mayoritaria
se aprobó la creación de una Comisión Investigadora de los presuntos actos de corrupción en el gobierno regional de Cusco. Días antes Hugo Gonzáles y Ochoa, cada cual por su lado, habían estado suplicando a los portavoces de las bancadas, insinuando que la creación de la comisión era una venganza de los rivales.
¡Nada pudieron hacer! Ni siquiera sus aliados del APRA aceptaron el pedido suplicatorio de los camaradas en desgracia.
Los mejores discursos en el Congreso exigiendo la investigación a fondo, no fueron del APRA o de la derecha, fueron de Oswaldo Luizar, Hilaria Supa (que por fin hablo) y otros. Es curioso, pero es la vieja izquierda asumiendo la iniciativa de investigar a los ex camaradas postmodernos, hoy sentados en el banquillo de los acusados.
En un comentario anterior había hecho referencia a esa metamorfosis regresiva de la izquierda cusqueña convirtiéndose paulatinamente en una banda cleptocratica. Una banda que premiaba a los prontuariados, contrataba a los funcionarios con antecedentes, nombraba a los gerentes con procesos por corrupción (hay 3 en el GR), bajo la monserga de que no habían sido todavía sentenciados por el Poder judicial.
Esa lógica, es la misma lógica con la que actúa la mafia que utiliza hasta los últimos resquicios del poder. Ahora esta noble ciudad, volverá a la primera plana de los periódicos nacionales no para informar de un nuevo hallazgo arqueológico, sino de esa fosa común hedionda, donde ahora yace la imagen del Gobierno Regional del Cusco.
Es verdad que todos los delincuentes son inocentes mientras no haya sentencia, pero se los huele, hay indicios, tienen un comportamiento errático, lanzan denuncias un día y al día siguiente proponen acudir pacíficamente “como socios” ante un arbitraje conciliatorio.
¿Qué será ahora del pobre Gonzáles? ¿Donde estará su propuesta de revisión de los contratos, sin gradualismos ni concesiones? ¿Que será del gran Mario Ochoa? Viejo amigo en la lucha por los derechos humanos hace 20 años y ahora convertido en el mas frío engranaje de esa nueva mafia de empresarios exitosos a punta de estafas.
¿Qué de UPP? ¿Dónde los anhelos de reconstruir la patria? ¿En qué momento se jodió la izquierda? Fue acaso cuando los periodistas la sodomizaron, metiéndose de candidatos, esa pregunta me cuesta muelas.
Ahora la corrupción flota en el ambiente como olor de porquería humana. Los periodistas de a pie, nos hacemos preguntas tan absurdas como esta: ¿Oye y a ti te pagaron? ¿Quien se habrá quedado con los 50 mil soles, no? Sólo queda esbozar una sonrisa, pero es evidente que el gremio está manchado.
Hay una sensación de desconfianza mutua, que da asco. Es como recorrer los vericuetos del Huatanay o de alguna cárcel y hallar rostros que esconden historias.
Ayer en el Congreso de la Republica, pese a la oposición de Aldo Estrada, José Vega Antonio y otros pelafustanes de UPP, felizmente se aprobó la conformación de una comisión investigadora del escándalo JS CONTRATISTAS que involucra a lo más fétido del gobierno regional, arquitectos, ingenieros, la OEI y ex gacetilleros.
No quiero adelantar juicios, pero nada será igual después de esto. El caso JS CONTRATISTAS es el punto más álgido para todos nosotros, quien diga que no, simplemente no ve ni su nariz. Es preciso en el Colegio de Periodistas replantear objetivos, propósitos, conceptos, reactivar el Tribunal de Ética y sobre todo poner periodistas de oficio y profesión al frente de esa institución, que ahora no sirve, sino para celebrar los primero de Octubre...
De lo contrario seguirán habiendo más Cuaresmas, Gonzáles, Ochoa; unos con mayores cuotas de responsabilidad que otros, pero todos juntos en esta suerte de usufructo de la política valiéndose del sagrado rol del periodismo.
Como diría Zavalita: ¿En que momento se jodió la prensa? ¿Tendremos la capacidad de reconstruir una nueva imagen digna del siglo XXI? Estimo que si, pero es preciso hacer un acto de contrición y remojar las barbas, antes que alguien las rape.
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